Huída

Apoyó sus desnudos pies en el suelo. Una vez de pie, se quedó quieta un momento, observando su reflejo en todos los espejos de las paredes. Su cabeza se giró de nuevo a la cama, que presumía de vestir con varias sábanas revueltas. Él seguía boca abajo, entre ellas. Se dirigió a uno de los espejos, plantándose a apenas 30 centímetros entre su reflejo y ella misma. Ambas compartían las mismas ojeras.

-Lo he conseguido…-anunciaron ambas, mirándose mutuamente.

Con paso delicado inspeccionó los pasillos y se dirigió al baño. Tras dudarlo un segundo, abrió el grifo y tanteó la temperatura del agua de la ducha y se metió en su interior.

La sangre rompía la claridad del agua y aclaraba la oscuridad del sumidero. Dejaba que la sangre fuese arrastrada como una caricia, sin molestarse en ayudarse con las manos; como si limpiarse fuese una sugerencia, no una obligación. Cerró los ojos y levantó su cara para recibir más limpieza. Pero por mucha agua que corriese, el contenido de esos ojos no podría limpiarse.

El vapor salió del baño junto a su silueta. No estaba segura si tenía ganas suficientes de volver a entrar a aquella habitación.

¡La sala de la puerta verde! Ahí sí quería entrar, por supuesto. Como siempre, ligeramente entre abierta, un mecanismo de demostración de poder que había sido usado hasta el desgaste absoluto.

Aquella sala estaba llena de cables desordenados, de diferentes colores. No existe persona que sea organizada en todos los sentidos, como se podía comprobar.

Varios monitores registraban cada uno de los diferentes rincones de la habitación, con diferentes tamaños de plano. Por supuesto, algunos estaban dirigidos a la cama, en muchas posiciones. Un conjunto de dvds grabados se apilaban en una esquina, con numeración de la fecha con permanente. Cogió el material grabado y lo guardó en la mochila de cuero marrón que se encontraba en un rincón. En el bolsillo pequeño había un buen manojo de euros.

Tenía que salir de allí como fuese. Pero ¡mierda! Las llaves estarían todavía allí. En su poder. En la habitación. Una vez más aquel lugar la llamaba, con su asqueroso magnetismo circunstancial.

Se dirigió a la puerta, pero entonces no pudo evitar fijarse en uno de los monitores: un número ridículamente alto coronaba una sala de chat. Los comentarios eran piedras cayendo por un desfiladero:

Ricardo78: Hay que joderse, ha matado al hombreeee!!!!!!
Rubia_de_bote: Gracias, Einstein, no nos habíamos dado cuenta
Ricardo78: Si es que justo cuando voy a cagar me pierdo lo mejor. Jajasjsjajk
PerryT: Halguien de Alicante q kiera charlar?
Boonie: La ortografía en el orto ¿no?
PerryT: Entonces… ¿Significa que esto se va a acabar?

Ya había leído suficiente.

En el camino de vuelta a la cama se tropezó, hasta casi caer al suelo.

Sara. Yacía totalmente desnuda, anidada en un charco oscuro. Aún podía recordar sus chillidos pidiendo que la soltasen. Y al fondo Nuria, por supuesto: luchó con violencia pero no lo consiguió. Demasiadas chicas muertas en una sola semana. Y las cámaras reían en silencio.

¿Dónde estaban las llaves? Las sábanas se alimentaban de su paciencia.

En aquella peluda mano. Abrió esos rechonchos dedos: ahora el sudor de él era hedor frío. Antes…simplemente hedor. Fue dificil: flashbacks de un forcejéo mezclado con sorpresa. Agradecía haber salido victoriosa…y viva.

Se volvió hacia los espejos y sonrió con falsedad teatral:
-Está claro que, según parece, he cometido un error. ¿Verdad?

Tenía en mano las llaves de la puerta de salida y las de la furgoneta. No necesitaba nada más. ¡Espera, sí! Como el truco final de un buen mago, sacó el arma de debajo de la almohada, que no había vuelto a protestar desde aquel disparo.

La luz del Sol le cegó por unos segundos. Los árboles eran un conjunto de barrotes. La blanca furgoneta le esperaba. Podía escuchar varios vehículos acercándose. ¡Deprisa! Solo era cuestión de abrir la puerta del vehículo y….

-Mónica, levanta las manos- podía notar un revólver en su espalda.

Ella hizo notar su cara de fastidio desafiante.

-Queda arrestada por el secuestro, tortura y asesinato de 7 mujeres y un hombre.
-Un show muy educativo, Mónica-dijo la otra agente, acomodándose el cinturón-pero era evidente que tarde o temprano daríamos con tu paradero ¿una retransmisión las 24 horas de tus jueguecitos? Estás enferma.

-Solo había que ver la cantidad de gente que seguía mis vídeos para darme cuenta lo mucho que puede atraer el morbo-aseguró ella retirándose con el brazo un mechón castaño con altivez y, entonces, te miró fijamente- ¿No opinas lo mismo, lector que ha llegado hasta el final de este relato?11140246_991720094181887_645125775448319106_n

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4 comentarios en “Huída

    • Fue divertido crear mogollón de giros y jugar con la desinformación. Tenía ganas de salir de mi zona de confort. 😀

      No obstante, cierto es que estuve replanteándome esa parte que comentas. Es como la salida fácil: Rompo la cuarta pared como golpe de gracia. Pero ¿Podría haber algo que lo mejorase y lo haga más redondo?
      Estuve pensando en poner en su lugar que fuese una broma, algo así como “¡Ah, picaste!”. No se vería a la policía en sí, sino más bien que ella notase el revólver, se diese la vuelta y solo fuese el índice de uno de los de la productora, recibiendo un montón de dinero por aumentar el share. Y ella “joder, si lo hubiese sabido no me hubiese cargado al hombre tan rápido”. Y la productora contestaría: “un poco de presión para darle el punto de giro necesario”.
      ¿Qué opinas? 😛

      Otra cosa que me gustaría mejorar es la forma en la que hablan los agentes: parece sacado de una película de cine negro de los años 50. jajaja

  1. Sí, suena como si hubieras visto la serie MOB CITY. Que es francamente cortita y buena. Eres buena con los giros inesperados. Me recuerdas a la capacidad que tenía de meterse en la mente de sociópatas, sinvergüenzas y gente de mala vida que tenía Fiódor Dostoyevski. Lectura recomendada de ese autor: Pobres gentes, Crimen y castigo, El jugador, Los hermanos Karamázov… entre otros… El escritor recurre al realismo psicológico y abarca áreas de la psicología, la filosofía y la ética. Se decía que en los sanatorios re Rusia en los años 1880’s los médicos leían a este hombre para entender a los pirados. Mírate este documental: https://www.youtube.com/watch?v=A5EEpPsju0w

  2. Lo poco que sé de Dostoievski me ha impresionado mucho. Ya sabes lo mucho que me gusta adentrarme en la parte oscura de la mente. Aunque aún no he puesto por aquí demasiada profundidad psicológica en los personajes, ya que me he limitado mucho a hechos y puntos de giro simples; pero me apetece un montón tirar por ahí. *_*

    En cuanto tenga un hueco me veré el documental. Gracias por la aportación. 😀

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