Regalo

Puede que la noche se haya llevado mi cara,
pues ya lo anunciaba el gallo la mañana anterior.
Que te levantes un día y no encuentres tu rostro
y sepas sin pruebas que los grillos te la arrebataron.

Despertar de tu sonambulismo,
dándote cuenta que has levantado la mitad de la madera
que da sostén a tus pies y que cerraba el cuadrado.
Y que en el agujero dejado, no hubiese camino descaminado.

Quizás es demasiado pronto para descodificar una risa
si ni siquiera han sido capaces de descifrar un llanto.
Por menos que eso se hacen maletas llenas de mantas
convertidas en papel de lija cuando el frío no te deja pensar.

Café helado que sentencia un olvido que no llega,
ahogarse en la espuma, y nunca saborear el fondo.
Recibir murallas y que solo sea cemento en llamas.
Sostener un cigarro y que se derrita en mis dedos.

La tiza blanca no dejó de rodar por el desfiladero
y se llevó nubes, horizonte y amanecer.
Mancha no delimitada, presencia no segmentada.
Postal jamás sellada, entregada, firmada.

Todo envuelto en un lazo de color carmín
que fue anudado por dos pies izquierdos
sin dedos firmes para anunciar,
dedos que se esfuerzan por señalar.

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2 comentarios en “Regalo

  1. ¡Claro! Para mí es un placer. Me encantará verlo. 🙂
    Bonito….bueno, no sé si bonito es cómo lo definiría, pero supongo que… Sí, why not. jaja
    Gracias. ¡Un abrazo fuerte, Lerxi!

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