Ciudad de neón

-¡Sube!- Nuria, con su habitual pelo verde y sus besables labios color violeta uva, me tendía la mano, con pasmosa seguridad.
Dudé por un momento: nunca había subido en una moto, y menos de ese descomunal tamaño. Su ruido infernal me ponía bastante nervioso.
-¿Quieres o no quieres vivir?
Miré hacia atrás: el grupo de aspiradoras asesinas se acercaban peligrosamente.
-Sí. Vámonos.

Arrancó a gran velocidad. Me agarré a su cintura. El viento en la cara era lo más satisfactorio del mundo. Algo totalmente inalcanzable, pero que se renovaba constantemente.  A los lados veía múltiples luces de neón de colores. ¿La noche oscura? Quién había pensado eso jamás había pisado esa increíble ciudad. Había dejado de llover hacía un rato y los charcos bailaban a medida que las ruedas hacían acto de presencia. Una pegadiza canción nos acompañaba.
-¡Mira!- hice un gesto con la cabeza, hacia la izquierda.
Un montón de pelotas saltarinas fosforescentes jugaban a meterse y salirse continuamente de las papeleras cercanas. Era puro desorden. Maravilloso desorden.
-Eso no es nada ¡A tu derecha, Rain!
¡Era increíble! Muchísimos peluches movían la cabeza al unisono. De todos los tamaños, con diferentes longitudes de pelaje, de especies jamás mencionadas antes. Entonces un sonido nos alertó:
-Eso es- Nuria se puso seria- una ambulancia.
Yo acompañé su seriedad. Luego nos reímos a la vez.
-¡Somos libres! -chillamos al unisono.
Y aullamos sonoramente. Y seguimos aullando, hasta que las curvas eran tan cerradas que se llevaron nuestra voz, pero no nuestra ilusión.
Todas las estrellas del cielo se convirtieron en fugaces, girando en continua espiral.
A lo lejos vimos una calle de asfalto gris, diferente al resto. Pero cuando nos acercamos, lo entendí… ¡No era una calle gris, era una increíble bandada de palomas que estaban posadas! Todas levantaron el vuelo, formando una cortina. Necesitaba agarrar alguna como fuese.
-Te vas a caer…-me sermoneó.
– Es demasiado tentador- sonreí pícaramente. Y aprovechando que había girado su cabeza un momento, le di un rápido beso. La noche no podía mejorar.

-Me alegro de que al final se quede con nosotras.
-Fijo que él también se alegra.
-Mamá, no para de mirar por la ventanilla del coche.  ¿En qué crees que estará pensando?
-Dudo que piense en algo.
-Puede que esté imaginando un mundo lleno de color, de emociones electrizantes en el que él se vería envuelto en aventuras que..
-Nuria, los perros no perciben muchos de los colores, ignoro hasta que punto puedan imaginar y el autoconcepto es puramente humano. Deberías saberlo.
-¡A la mierda! Imagina por un momento que todos se equivocaran. ¿Entonces?

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3 comentarios en “Ciudad de neón

  1. Esto es toda una ensoñación de luces colores y sentimientos. Osea, ¡Paprika andará cercaaaa ! jajajaja xD

    • ¡Sí! ❤ 😀

      Estas son las cosas que pasan por mi mente cuando tengo los cascos, escucho una canción nueva y empiezo a dar saltitos por la calle sin darme cuenta. De hecho recogí imágenes que me vinieron cuando escuché por primera vez esta canción. Gracias, Spotify. XD

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