Arte

Clarence permanecía en silencio, sopesando construcciones verbales invisibles que aún no habían sido desveladas. Al otro lado de la mesa de interrogatorios, Jenny Anderson, supuestamente conocida como “La Amapola”, seguía con esa mirada de hielo y una sonrisa burlona borrosa, como la que hace un niño cuando el creyón está casi gastado.
-¿Pero qué coño está haciendo?-el agente Brown no dejaba de mover ansiosamente su pie izquierdo contra el suelo, sin dejar de mirar a través del cristal.
-Debemos darle una oportunidad. Si no, nunca aprenderá-le tranquilizó su compañero. Su veteranía en este terreno y su confianza aplastante y afable amedrentaba a cualquier desconfiado de turno.

-¿Por qué?- se limitó a decir Clarence.
-¿Y si ahora digo que yo no he hecho nada? ¿Cómo responderé a esa pregunta? ¿Qué argumentos vas a soltarme encima de la mesa? ¿Huellas? ¿Testigos? Solo contáis con una habladuría barata de una envidiosa. Espero que tengas algo más sustancial que una pregunta formulada por un crío de 5 años.
-¡Se acabó, voy a entrar!- el agente Brown fue cogido por la manga en su impulso de arremeter a saber con qué tipo de violencia.
-Pero sí-continuó La Amapola-soy la causante de esa gran experiencia artística.

-Es consciente, señorita Anderson, que muchas personas están recibiendo cuidados psicológicos intensivos. Y ha habido heridos.
-¡No me diga!-La Amapola mostró una teatral muestra de escándalo, tras lo cuál. no se esforzó en reprimir una carcajada-me da que es de las que ve la oreja, el rabo y la trompa pero no es capaz de ver el elefante al completo. ¿Qué es para usted el arte?
-Desde luego, no el maltrato de personas inocentes.
-Desde mi punto de vista, el arte es expresión de lo más profundo del alma, con la intensión de que se pueda compartir, sin estar esa persona presente.  Cierto es que hay técnica, que puede ser evaluable de forma objetiva, al igual que una fórmula matemática. Que es lenguaje. Y que cuando sabes diversos tipos de información, su mensaje adquiere otro matiz, una profundidad. Pero, desde mi punto de vista, el arte también debe tener un mensaje visceral. Algo que, nada más con ser partícipe de ello, la parte más intuitiva pone su motor en marcha. Y si llegas al punto que se convierte en un reflejo de una parte oculta de tu ser…entonces has llegado al éxtasis.

-Pero el arte implica la posibilidad de alejarse de la obra y verla desde una seguridad personal. De ahí el concepto de espectador.
– Le haré una pregunta ¿Cómo tocar un corazón cuando la humanidad usa la vanidad y el escepticismo  como venda para no ver más allá de su nariz? Cuando la persona ve un cuadro es como si viese a través de la ventana, en un confort que le impide siquiera escuchar lo que dice. ¿Alguna vez ha llegado a escuchar la lluvia en un cuadro de Van Gogh?

-Estamos analizando esa droga, señorita Anderson- Clarence tenía claro que no iba a adentrarse en su terreno, aunque había algo en esa mujer que le resultaba demasiado tentador- hay un componente que aún no hemos identificado su procedencia. Y lo que debió hacer para acceder a él.
-La química ha sido mi vida desde que tuve capacidad para descubrirla. Al igual que la anatomía humana. Ciencia y arte no están enfrentados, aunque muchos piensen lo contrario. Simplemente diseñé una sustancia que les hiciese percibir la realidad como yo la percibo día a día, comparando diversos niveles de actividad en mi sistema nervioso y aplicándolos a una sustancia.  Y no me tuve que ir demasiado lejos para ello, aunque se sorprenda. Si la gente ha quedado tocada por mi estado anímico y perceptivo aproximado… creo que es francamente gracioso ¿no le parece?

Clarence no podía dejar de mirarla a los ojos. Quizás aún era demasiado inexperta para este caso. ¿Estaba siendo demasiado impresionable?
-No obligué a nada-siguió la Amapola, entrelazando los finos y largos dedos de sus manos- mi arte era tomar una pastilla de acercamiento a una realidad concreta y accedieron con gusto. Nadie les puso una pistola en el pecho.  Ahora le haré una pregunta. Si tuviese la oportunidad de ofrecerle a alguien una pastilla para que pudiera entender esa indefensión existencial  que le hace sentirse tan vulnerable en este mundo de depredadores en el que se mueve ¿no lo haría?

-Continuaré yo con el interrogatorio- Brown irrumpió la sala, con una mirada afilada en Clarence.
Con vergüenza visible en el rostro, Clarence se levantó y se alejó lentamente. Qué manera de ridiculizarla.

Aunque, una vez cruzada la puerta, ya no era visible para Jenny Anderson, Clarence tuvo la sensación de que  la estaba observando. Y esa sensación permaneció con ella durante horas, hasta que llegó la hora de volver a casa.

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