Comunicando

¡Arrodillaos y pedid perdón por vuestros pecados, insensatos! ¡Soy vuestro todopoderoso Dios!

Ja,ja,ja…¡Tranquilos! Solo bromeaba. No acostumbro a esta forma de comunicación tan directa y no he podido resistirme. Pero sí, es cierto: soy Dios.

Posiblemente muchos de vosotros estéis preocupados con vuestros problemas y pensaréis que os estoy distrayendo de ganaros el pan con el sudor de vuestra frente y todas esas historias. Pensé que para comunicarme mejor con algunas ciudades como ésta, un buen sistema sería mediante todas las pantallas; ya sean móviles, ordenadores y televisores. Sí, primero pensé en mandar un mensaje desde el cielo pero… ¿Quién mira el cielo hoy en día? ¿Cuándo fue la última vez que levantasteis la cabeza para algo más que para comprobar si funcionaba alguna bombilla? Bueno, no os preocupéis: no me enrollaré demasiado.

Os cuento de qué va la cosa: hace bastante tiempo, estaba muy aburrido. No sé, tanto silencio y tanto nihilismo me estaban desesperando. Así que, sentí que tenía madera para el bricolaje y las manualidades y me dije “¡Qué coño! Voy a crear algo llamado Universo”.

Y oye, fue divertido. Todo lo que pensaba ¡Bam! Se convertía en realidad. Os hice a mi imagen y semejanza: los programadores, arquitectos, cocineros e incluso los críos que juegan con Lego deben imaginarse un poco todo esto. Pero también os hice a mi imagen y semejanza en otro aspecto: la sensación de soledad en algún momento de vuestra vida. Todos, por el simple hecho de nacer o morir, experimentáis (aunque sea sutil) el desamparo. Pues fue la firma del propósito oculto de mi creación: intentar eliminar mi soledad. Y, me duele deciros esto pero… no he conseguido mi propósito.

Sí, oigo a mucha gente hablar conmigo. Que si dame esto, que si dame aquello, que si haz estallar mi colegio, que si hazme ganar la lotería…. Pero ¿Y mis necesidades? ¿Y mis sentimientos?

A lo largo de la historia, siempre ha habido gente que en mi nombre han matado rebaño o incluso se han matado los unos a los otros. “Por el amor de Dios” dicen. En serio, me tenéis acojonado: ¿Para qué quiero una maldita cabra muerta? ¿Para qué quiero la muerte de un montón de gente que yo he creado previamente? ¿Qué hago con eso? ¿Me lo como con patatas? ¡Joder, invitadme a un trago con buena música y dejaros de idioteces, que al menos, eso lo veo más productivo!

Y mucha gente a lo largo de la historia se ha llamado a sí mismo iluminado o presume de tener conexión directa conmigo. Claro que sí, conexión adsl con el cielo. ¿Y qué más? Los pocos que han conseguido comunicarse conmigo, han sido con tantas interferencias que han acabado mezclando cosas. Así que no os fiéis.

El caso es el siguiente: por mucho que intentéis hablarme, me sigo sintiendo solo. Es que no tengo a nadie con quién charlar de igual a igual. No, Jesucristo no cuenta, señora. Ya hablaremos un día del tema de Jesucristo, que bien largo es.
Y por si fuera poco, me hacéis responsable de todas vuestras mierdas. ¡Claro, cómo tengo que estar en todas partes! ¿No os habéis dado cuenta que muchas veces vuestras peticiones se contradicen si las comparas con las de otras personas? Y luego queréis libre albedrío. ¡A ver si os aclaráis!

Todo esto me ha hecho preguntarme una cosa ¿Quién me creó? Es que a muchos se os llena la boca diciendo que existo desde el principio de los tiempos, pero yo no lo veo. ¿En serio estaba aquí desde siempre y ya? Hay un momento de mi memoria que tengo lagunas. Pues fíjate que yo opino que no: creo que hay un Dios más poderoso que yo mismo.

Así pues he decidido embarcarme en una búsqueda espiritual para encontrar al que me creó. Fijo que tiene la respuesta para combatir esta crisis existencialista que padezco. Y de saber qué hacer con vosotros y con el resto del Universo, que creo que se me están disparatando algunas zonas por momentos y lo de dar al botón de Reset, como que está feo ¿no?

Con vuestro permiso, me voy a ausentar. No sé cuando regresaré. A los ateos esto les resbalará, pero entiendo que el resto estéis un poco preocupados. ¡Relajaos! He puesto en marcha una inteligencia artificial creacionista. He estado probándolo y el margen de error es del 0,001%. Y para que veáis que soy considerado y me acuerdo de vosotros, en las siguientes 1000 noches, todos los habitantes del planeta Tierra gozaréis de un aire puro con menos contaminación que de costumbre. ¡Un milagro con fundamento, que la salud es lo primero!
Bueno, ahora voy a realizar el siguiente comunicado: tengo más ciudades, países y planetas habitables a los que darles el mensaje ¡Ja! Después de este comentario acabo de poner los extraterrestres de moda. Ya me veo a un montón de tipos escribiendo libros sobre el asunto. Qué impresionables sois.

Un gran saludo y un beso grande a todos. Y aunque no lo parezca, os quiero un montón: gracias a vosotros me he visto a mí mismo reflejado.

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Éste fue el texto que entregué ayer en una de las clases. La idea era crear el monólogo de un Dios, ya fuera monoteísta o politeísta. 
Una vez  fueron leídos los textos (hubo dos que me gustaron especialmente, hay mucho talento en esa clase), se habló de varias premisas fundamentales: el mismo “tono” y coherencia lingüística del personaje en relación con su rol/personalidad, el conflicto como punto de partida, volver hacia el tema principal de manera recurrente (afrontando la misma situación desde diferentes puntos de vista para reforzar)… 
Mi texto tuvo buena acogida, pero tuvo un problema que ahora veo claro: es disperso. Su personaje está perdido, está algo agobiado; es un joven que está buscando su lugar en el Universo, pero intento abordar de refilón demasiados temas y no me adentro de lleno al conflicto objetivo: la soledad que implica ser una deidad. Se nota ligeramente al echar en cara el comportamiento absurdo humano, pero hace que la idea principal pierda fuerza. Quizás próximamente vuelva a escribir profundizando sobre esta temática de forma más exhaustiva: puede llegar a ser muy interesante. 🙂